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Sobre mí
     
Orígenes Nací y viví hasta los 18 años en Monforte de Lemos, una pequeña población del sur de Galicia, en el noroeste español. Fue un hecho un tanto fortuito porque nadie de mi familia procedía de allí.  Mis abuelos se acercaron a la comarca en busca de mejores oportunidades en un viaje migratorio interior que años más tarde yo haría de vuelta para formarme y trabajar: hacia la ciudad de Ourense (digo 'de vuelta' porque dos de mis abuelos eran oriundos de esta provincia) De Monforte guardo muy buenos recuerdos, sobre todo del barrio de la Estación, donde viví y estudié. Todavía sigo en contacto con algunos de mis antiguos compañeros de pupitre en el Colegio Ferroviario y anualmente celebramos un encuentro. Monforte es una ciudad hermosa que siempre aconsejo visitar, aunque Galicia, en general, está llena de maravillas.  
   
 

Primer contacto
con la Informática

En aquel colegio tuve mi primer contacto con la computación, como actividad extraescolar. En los años ochenta la Informática doméstica, representada por grandes y lentos equipos de sobremesa, comenzaba a hacerse un hueco en nuestro día a día, pero era algo nuevo e intimidante y muy poca gente poseía un PC en casa. Desde luego, yo no estaba entre los privilegiados que lo tenían (y no llegaría a tener uno hasta el final de mi primer año de carrera, cuando empezaron a masificarse y abaratarse) Quizás eso, lejos de ser un inconveniente, contribuyó a acrecentar más mi curiosidad. En los veranos, también solía ir a una academia local para reforzar mis conocimientos de WordPerfect, pues se decía que aquello era el futuro, que estaría presente en todos los puestos de trabajo. El tiempo acabaría refrendando esa suposición en lo referente a la Informática; no tanto en el destino del procesador de textos de Corel.  
   
 
Forjando el reto. Años 90
Pese a estos pequeños coqueteos con las computadoras, nada me predisponía a que mi futuro estaría vinculado a ellas más allá de una simple clase optativa de Informática en el Instituto Mixto de Enseñanza Secundaria de Monforte, hoy llamado IES Río Cabe (el Cabe atraviesa Monforte proporcionándole el seudónimo de Ciudad del Cabe, y de paso, también a muchas instituciones y negocios de la zona) No obstante, hubo un momento clave, en segundo de Bachillerato, que me marcaría para siempre. Un profesor nos preguntó qué teníamos pensado estudiar en un futuro. Una pregunta obvia pero que a aquellas alturas todavía no me había planteado a mí mismo. Yo le contesté, sin mucha convicción, que me interesaban los ordenadores pero que lo veía complicado y lejano. Él me respondió con un escueto pero contundente '¿y por qué no?'; me aseguró que tenía capacidad para conseguirlo. Quizás sin pretenderlo, ya había alimentado lo suficiente mi autoconfianza como para poner la primera piedra en el reto de convertirme en informático, a pesar de que a lo más a que había llegado era a hacer pequeños programas de cálculo en Basic.  
   
 
In english, please! Otro de los aspectos que siempre ha estado muy presente en mi vida, es el aprendizaje del inglés como segundo idioma. No sé si el hecho de pertenecer a una comunidad bilingüe (hablo gallego y español con la misma destreza) hace que uno tenga menos problemas a la hora de abrirse a nuevas lenguas y manejar un abanico de fonemas más amplio. Sea como fuere, siempre he disfrutado aprendiendo inglés y si no me he lanzado a aprender otros idiomas ha sido por una simple y desafortunada falta de tiempo. En primaria, tuve la suerte de tener un profesor nativo y ya en secundaria compaginaba mis estudios con la asistencia a la Escuela Oficial de Idiomas de Monforte, donde conseguí la titulación en el Ciclo Superior de Inglés. Todo ese bajage se reveló determinante más tarde a la hora de enfrentarme a manuales y documentación técnica.  
   
 
Viaje de estudios Con 16 años, el Ministerio de Educación y Ciencia me concedió una beca para viajar a Irlanda durante el verano  y hacer un curso de inglés de un mes de duración (cumplí allí los 17 años) Fue una experiencia única en todos los sentidos: me permitió sentir el peso de la responsabilidad y el aire fresco de la libertad a partes iguales. Mi destino fue Limerick, una ciudad con mucho encanto, muy alejada de la miseria de los años 30 y 40, genialmente descrita en la novela "Las cenizas de Ángela" de Frank McCourt. Allí conocí gente estupenda con la que me sentí muy cómodo, y que me hubiese gustado llevarme conmigo a Galicia, pero que lamentablemente tuve que despedir en el aeropuerto de Barajas. Con todo, el destino todavía me guardaba agradables sorpresas y más de 10 años después conseguí reencontrarme con la mayoría de ellos a través de Facebook. Además, uno de mis primeros y mejores amigos allí vino a visitarme a mi casa de Ourense. ¡Qué bien sientan los reencuentros!  
   
 
La Universidad A pesar de los excelentes resultados, las pruebas de acceso a la Universidad me causaron mucha tensión. La nota final me hubiera resultado del todo indiferente si no conseguía una plaza en Ingeniería Técnica en Informática de Gestión. Hubiera desechado cualquiera de las otras opciones que tuve que enumerar por orden de preferencia. Por fortuna, todo salió bien y conseguí mi ansiada plaza. Entonces, la Universidad de Vigo sólo ofertaba el primer ciclo en el Campus de Ourense aunque la posibilidad de hacer el segundo ciclo se presentó algunos años después: primero una Ingeniería Técnica, después una Ingeniería. Recuerdo que mi primer examen fue de Matemáticas y superé el 9 sin mucho esfuerzo; el tiempo me demostraría que aquella había sido una circunstancia casual: me esperaba un arduo camino entre materias que, a diferencia de las Matemáticas, que ya conocía en parte del instituto, eran completamente nuevas para mí y me exigían mucha dedicación y paciencia.  
   
 
Mi primer trabajo
Sin todavía haber acabado Ingeniería Técnica en Informática de Gestión, me dieron la oportunidad de impartir clases en una academia cercana al Campus universitario. Fue un gran reto porque no sólo se trataba de enseñar el uso de programas informáticos a nivel de usuario; también debía dar clases de apoyo a alumnos de los primeros cursos de mi carrera que acudían allí en busca de refuerzo. Impartí Sistemas Operativos, Estructuras de Datos, Teoría de Autómatas, Bases de Datos, Estructura de Computadores, entre otras, y sobre todo, lenguajes de programación como C, C++ , Java, Pascal y Modula-2. El reto se hizo aún mayor cuando a los universitarios del Campus se unieron alumnos de la UNED que requerían un tratamiento específico de las asignaturas comunes y que además poseían materias diferentes y especialmente difíciles de aprobar como Programación II y III. Pero de aquellos años fatigosos prepararando materias y programando montones de algoritmos, también me he llevado algunos buenos amigos y multitud de experiencias. De forma alterna con esta actividad desarrollé trabajos puntuales de enseñanza no reglada para Serdoge, S.L., en su área de informática.

 

   
 
Colaboraciones Con motivo de darme apoyo en mi Proyecto Fin de Carrera, mi director me presentó a Elena de Prada Creo, perteneciente al Departamento de Filogía Inglesa, Francesa y Alemana del Campus ourensano. A raíz de aquella colaboración seguimos en contacto y desde entonces también he tenido el privilegio de participar en varios de sus proyectos y publicaciones. Concretamente, elaboré la aplicación multimedia 3D que complementa su obra A travel Adventure: English for Turism I (ECTS) y fui el encargado de maquetar todo el material audio-visual de su cuento bilingüe Fluffballs-Pelusas, en el que conté con la ayuda de varios de mis alumnos en un curso de Diseño Gráfico que impartía en aquel momento. Asimismo, proporcioné la asistencia TIC básica para la difusión de su programa de Inmersiones lingüísticas profesionales en blogs y redes sociales. Actualmente este programa se sigue desarrollando como iniciativa privada de Travel & Training S.L. Se podría decir que Elena es una filóloga apasianada por las nuevas tecnologías y yo soy un informático apasionado por aplicar las nuevas tecnologías al aprendizaje de idiomas: una combinación interdisciplinar muy significativa, sin duda. Hemos descrito nuestra colaboración en artículos de plataformas de difusión científica como Dialnet y dimos soporte digital por primera vez a la revista en papel Babel A.F.I.A.L.  
   
 
Curso a curso

Después de un tiempo perfeccionando mi labor como profesor de apoyo comencé a impartir cursos del Plan Nacional de Formación e Inserción Profesional:

  • Diseño de páginas web
  • Empleado de oficina
  • Técnico en software ofimático

Hasta entonces, las clases de refuerzo habían significado trabajar bajo demanda, improvisando en ocasiones para atender los requerimientos puntuales de los alumnos, sin posibilidad de establecer un plan de trabajo organizado. Estos cursos supusieron un cambio radical: preparar metodologías de trabajo, estrategias de comunicación y motivación, baterías de evaluación,... en definitiva, fue mi primera experiencia en el manejo de metodologías didácticas.

 
   
 
La fiebre de los blogs

A medida que iba acumulando materias a impartir, se me hacía más necesario disponer de alguna herramienta para ordenar mis documentos y trabajos. Al punto aparecieron los blogs. Aunque hoy la mayoría de la gente está familiarizada con ellos, en aquel momento eran toda una novedad, no siempre intuitivos, pero se convirtieron imprescindibles en mis cursos. He adoptado la generosa costumbre de no proteger con contraseña ni eliminar ninguno de ellos y dejarlos a disposición de todos, aún expirado el motivo por el que los creé. Me consta que muchos miles de personas a lo largo del mundo se han beneficiado de apuntes o diapositivas y es muy gratificante que algunas de esas personas te lo expresen directamente a través de sus correos o comentarios. No en vano, yo también he sacado provecho del valioso material que otras personas me proporcionaron desinteresadamente. Creo que ese espíritu, con el que nació la web, debe ser el que perdure. Mi primer blog con cierta enjundia fue Tecno Academy. En aquel espacio compartimos muchísimos recursos interesantes para estudiantes de Informática. He dejado de mantenerlo pero no lo elimino porque quizás alguno de sus posts aún puedan servir a alguien. Parte del material embebido en este y otros blogs de cursos que enlazaré más abajo, están almacenados en las plataformas SlideShare, Scribd e Issuu:

Otros blogs:
 
   
 
A por el segundo ciclo Tras unos años trabajando como profesor, me sentí por fin con la ilusión y energía suficientes para dejar atrás mi conformismo en mi condición de ingeniero técnico y afrontar los dos años que me darían el título de ingeniero. Pero mi labor docente continuó y tuve que compaginar mi trabajo habitual reducido a media jornada con los nuevos estudios. Una labor que sin duda iba a dilatar mucho tiempo mis esfuerzos pero para la que me sentía preparado por más que tuviera que hacer malabares con el calendario. Fueron muy estresantes mis salidas de clase cinco minutos antes de que se terminaran para llegar a tiempo a las que yo debía dar  :-)  
   
 
La actividad docente no se detiene

Después de varios años en Academia San Roque, conocí a través de un amigo que trabajaba allí en aquel momento, a las propietarias del Centro de Formación Ábaco, con las que he venido colaborando de forma intermitente durante muchos años. Todavía hoy sigo impartiendo clases particulares allí.  Siempre ha sido gratificante trabajar en esta academia, por la calidad humana que se respira y el trato exquisito que me han dispensando. Además de clases particulares, en sus instalaciones impartí varios cursos para otras instituciones:

 

   
 
Seguridad informática y Ley de Protección de Datos En 2009 me ofrecieron la posibilidad de realizar un trabajo completamente diferente a lo que venía haciendo: entrar a formar parte de la plantilla de Anexo 4 - Protección de Datos. Me sedujo, sobre todo, la idea de cambiar la zona cómoda de las cuatro paredes de un aula, donde la experiencia de los años me había hecho sentir muy seguro, por la posibilidad de viajar por toda la provincia y enfrentarme a algo nuevo en lo que era un completo neófito. Tuve que elaborar mi plan de trabajo para afrontar el mantenimiento de un montón de computadoras tanto de instituciones públicas como de empresas privadas que debían ajustarse a la ley en vigor sobre Protección de Datos. Conocer con cierta profundidad la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, y su reglamento de desarrollo se reveló fundamental no sólo en el plano técnico, sino también en el administrativo pues al ser yo quien visitaba periódicamente las empresas para realizar las auditorías prescritas por la ley y los servicios de mantenimiento contratados, también era a mí a quién iban dirigidas muchas veces las dudas y cuestiones sobre el alcance de determinados aspectos legales, además de  participar en la redacción de documentos y la tramitación de los servicios.  
   
 
Nostalgia por la formación

Aunque mi labor como consultor y técnico de seguridad se prolongaría durante 3 años, no fue de manera continua. Quien estaba al frente de Anexo 4 - Protección de Datos también dirigía el centro de formación del mismo nombre, Anexo 4, y Open Ourense. Conociendo mi trayectoria anterior y sabiendo que volver a las aulas sería de mi agrado (en alguna ocasión había manifestado lo mucho que lo echaba de menos), me concedió la oportunidad de impartir dos cursos del plan de Formación Profesional Ocupacional para la primera empresa y algunos módulos de otro, como autónomo, para la segunda. En Open Ourense, acabaría también contratado, algún tiempo después, para dar clases particulares, actividad que sigo ejerciendo en la actualidad.

 
 
 
Cursos simultaneados con otras actividades

Mi primer contacto con el Grupo Academia Postal no estuvo relacionado, curiosamente, con la formación, aunque esta sea la actividad de la empresa. Un amigo y antiguo alumno que me tenía en buena estima (estima recíproca, por otra parte) sugirió mi nombre para un puesto de administrador de redes. En aquel momento yo ya estaba trabajando y asistí  a la entrevista más por cortesía que por convicción de que aquella tarea pudiera interesarme. No obstante, me dio la oportunidad de hacerles llegar mi currículum y mi disposición para colaborar en cursos de corta duración o tareas más específicas que fuesen compatibles con el trabajo que estaba realizando. Durante los años siguientes esa disposición se materializó en cursos diversos para distintos destinatarios e instituciones:

 

   
 
Trabajos como profesional autónomo Aunque ya he mencionado un trabajo como autónomo, he realizado algunos más, que en la línea de mis cursos para el Grupo Academia Postal, he simultaneado con la labor que en cada momento estaba realizando. Así, impartí en Expourense el módulo Ofimática Básica perteneciente al curso Azafatas/Auxiliares de Congreso del Plan de Acciones Formativas para Desempleados. Por otra parte, sustituí al profesor del curso de Diseño de Páginas Web del mismo Plan impartido en la Asociación de Empresarios de la Construcción de Ourense.  
 
 
Últimas actividades
  • Desarrollo de una app Android para tablets consistente en una herramienta para facilitar el aprendizaje de vocabulario de inglés (Word Pinner)
  • Desarrollo de un programa de gestión Java para control de almacén mediante códigos de barras, con funcionalidad de TPV, facturación y ayuda a la toma de decisiones
  • Impartición del curso Operaciones Auxiliares de Servicios Administrativos y Generales (ADGG0408)
  • Docente del módulo transversal de Ofimática del curso Actividades Administrativas en la Relación con el Cliente (ADGG0208) [Los exalumnos de estos dos últimos cursos podrán seguir accediendo al material didáctico con la misma cuenta de usuario de mi plataforma Moodle que se les proporcionó originalmente en clase]
 
 
En los ratos libres
El trabajo oficial y remunerado está muy bien y es muy necesario para vivir, pero hay otro tipo de trabajos informales, de esos que se hacen para uno mismo o para los amigos en los ratos libres que a veces resultan más placenteros (debido quizás a la falta de presión y expectativas) y de los que se extraen conocimientos muy valiosos para el trabajo formal.  Así, por ejemplo, mis conocimientos sobre la suite de edición gráfica de Adobe y sobre diseño gráfico, partieron de la necesidad de hacer pequeños ajustes para webs de conocidos o para ayudar a maquetar trabajos universitarios, portadas de libros y folletos de publicidad. Mis conocimientos de programación se afianzaron haciendo adaptaciones de programas para la tienda de algún amigo o preparando pequeños programas de gestión para ordenar los contactos y la documentación de alguien que acudió en mi auxilio. Por sí solos no representan gran cosa, pero en conjunto son un arma muy valiosa para practicar y aprender. Pero como no todo iba a ser informática, también la literatura me ha proporcionado agradables momentos de asueto. Hace algunos años un grupo de amigos nos reuníamos alrededor de una mesa para comentar nuestras lecturas y se gestó el blog La República de Plutón, que yo administraba y en el que participaba aportando algún poema y escrito con el alias de Neuromante. Actualmente, muchos de ellos los he vuelto a publicar en la comunidad Lectyo, donde voy añadiendo también mis nuevas creaciones.